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diciembre 3, 2009

CÓMO PREPARAR EL EXAMEN DE MAÑANA (una guía para los alumnos de 4º)

Filed under: Uncategorized — pag09 @ 11:28 am

CÓMO ANALIZAR UN TEXTO EXPOSITIVO

Quiero empezar insistiendo en que a lo largo de este año es un objetivo primordial que seamos capaces de comprender, analizar y construir textos expositivos y argumentativos porque son los que manejamos habitualmente en las situaciones más formales y los que requieren de una mayor habilidad o capacitación por nuestra parte ya que necesitan más cuidado en su elaboración.

Comencemos con los textos expositivos que, como sabemos, se utilizan para trasmitir una información de la manera más objetiva, ordenada y clara (libro de texto, pág. 28). Estamos rodeados de este tipo o género de texto: un libro de texto, un artículo, un reportaje, un currículo de trabajo…, son exposiciones. A lo largo de esta evaluación hemos intentado entender cuáles son sus características esenciales, rasgos que tenemos necesariamente que identificar en los textos porque eso nos permitirá, más tarde, en los siguientes trimestres, elaborar nuestras propias exposiciones orales o escritas.

Si volvéis a leer las páginas 28 y 29 del libro de texto, veréis que no es tan complicado resumir las principales características de las exposiciones: tienen una estructura, unos procedimientos y un lenguaje particulares.

Comencemos por la estructura que, como deberíamos saber, es el orden en el que aparece el contenido, las ideas, del texto. En primer lugar deberíamos comenzar por las partes o bloques en los que se distribuyen los contenidos: introducción, desarrollo y conclusión (la típica distribución en tres partes). La segunda es la más extensa y complicada porque cuando, después de presentar el tema, entramos en la explicación de las ideas o conceptos, podemos seguir diferentes caminos dependiendo de lo que tengamos que explicar. Si tuviésemos que explicar, por ejemplo, las oraciones compuestas elegiríamos un orden causal y enumerativo (explicaríamos las relaciones entre las proposiciones principales y las secundarias, pero también tendríamos que explicar cada una de las clases: sustantivas, adjetivas y adverbiales); si la explicación fuese de un período de la historia de Europa, tendríamos que organizar la explicación a partir de un orden cronológico y espacial puesto que tendríamos que avanzar en el tiempo, además de contrastar la situación de cada país.

Lo más frecuente es que expongamos el tema tras la presentación, aunque a veces lo dejemos para el final: esto es lo que diferencia a la estructura analizante de la sintetizante.

A lo largo del desarrollo de la exposición utilizamos diferentes procedimientos, estrategias o plantillas para ir avanzando: recurrimos a una definición del tema, buscamos comparaciones para que resulte más fácil de comprender, ponemos ejemplos, nos hacemos preguntas para después responderlas o planteamos el problema y luego lo resolvemos (pág. 29 del libro de texto).

El lenguaje que utilizamos para realizar una exposición responde, lógicamente, a lo que pretendemos, es decir, ser claros, objetivos y ordenados gracias a un léxico preciso, técnico, y aportando los datos necesarios. Algo muy importante es fijarnos en los marcadores o conectores que utilizamos para unir las diferentes partes y las oraciones que forman estos discursos. Los que más abundan son los causales, los espaciales, los cronológicos y los enumerativos, dependiendo de los desarrollos que hayamos elegido para hacer avanzar la exposición (pág. 29).

Si tenemos claro este modelo (estructura, procedimientos y lenguaje) ya podemos analizar cualquier exposición porque no se nos resistirá. Veámoslo.

La exposición del examen está (¡oh, vaya sorpresa!) en la página 40 del libro. De verdad que es difícil encontrar un ejemplo tan sencillo. Pensad que necesitamos un texto lo suficientemente largo para que se vea su estructura y que puedan aparecer las suficientes características con el fin de que podamos comentarlas. Dicho esto, la exposición, más o menos, debería seguir es siguiente modelo que os escribo a continuación. Una última cuestión, antes de empezar conviene numerar las líneas del texto para poder localizar rápidamente todo cuanto vayamos a comentar. Ahora sí, comencemos.

Estamos ante un texto expositivo de carácter divulgativo que se publicó en un periódico, El País, y que tiene como objetivo explicar al público en general las curiosas conclusiones de un estudio aparecido en una revista especializada. Lo clasificaríamos, pues, como un artículo de divulgación científica o un reportaje que tiene todos los rasgos que requiere este tipo de textos dirigidos a un público que no tiene por qué poseer conocimientos previos sobre el tema: claridad, orden y objetividad.

El tema queda perfectamente detallado en el titular del artículo (para eso sirven los titulares en los textos periodísticos, aunque podríamos cambiar el adjetivo alienígena por extraterrestres o lejos de nuestro planeta ya que aplicamos este adjetivo a los seres supuestamente inteligentes).

Si nos fijamos bien, la estructura no es muy difícil porque es un texto muy cortito y sencillo, por tanto, el primero de los párrafos sería la introducción (podríamos incluso añadir el segundo que no es más que la continuación, pero eso no es demasiado importante). La presentación del tema es interesante y original porque este autor colectivo (no tenemos la identidad del periodista y, por tanto, es el periódico el que se responsabiliza del contenido) compara las conclusiones de este trabajo con la visión que nos daba H.G. Wells en una de las primeras novelas de ciencia ficción, y vemos que sus intuiciones eran tan descabelladas, sino que resultan casi premonitorias.

El desarrollo sigue dos direcciones: por un lado es principalmente causal, puesto que se nos da las razones del porqué las plantas no podrían ser de color azul; por otro lado, también hay un desarrollo espacial porque se compara y describe mínimamente la situación de nuestro planeta frente a la de los otros en caso de que allí existiera vida.

En realidad, es un texto que tiene una estructura analizante, esto es, al principio se nos presenta el tema, la conclusión del trabajo para, a continuación, entrar en detalles y explicárnoslo. Así, el procedimiento que sigue el autor es el de solución-explicación o conclusión-explicación (con una comparación inicial entre ese mundo imaginado en la ficción científica de Wells y la conclusión del trabajo de investigación).

El lenguaje que se utiliza tiene los rasgos típicos de este tipo de textos: claro, ordenado y objetivo. El léxico es literal y no ofrece ambigüedad, además de usar un vocabulario técnico y adecuado (ejemplos: emitir, espectro solar, energético, nutrirse, hipotéticas…).

Finalmente, los conectores o marcadores que encontramos son los que corresponden al orden que el autor ha seguido, es decir, los de orden causal (dado que, ya que, porque…), los espaciales (en la tierra, en otros planetas) e incluso los temporales en el párrafo introductorio (1898, esta semana).

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